El Estado no existe: de una visión nihilista del mundo
El Estado no existe son las personas las que se creen la existencia. Las instituciones no serían nada sin las personas que las llevan. No hay sistemas automáticos que puedan gestionar las ONG´s, ni las instituciones internacionales pueden existir sin este elemento esencial.
Si las personas dejan de creer en las instituciones por excesiva corrupción. Las instituciones van perdiendo existencia, se van desvaneciendo de este mundo como si de un dios griego se tratase. Por tanto, las soluciones no pueden dejarse esperar, ante el menor indicio se debe intervenir. Pero, al parecer, todos los mecanismo que se crean para supervisar fallan. Si se piensa en claves sociológicas, se llega a la conclusión que ha tenido que intervenir un sobre abultado lleno de puentezudas unidades monetarias. Y si bien, es comprensible, la moneda de la unión europea está llena de puentes y puertas en sus billetes, el mensaje subliminal es que el dinero abre las puertas. El individuo se encuentra a expensas de la gran maquinaria industrial y de la de su siempre fiel sistema monetario.
Las ONG´s, se nos presentan serios síntomas de agotamiento, son debidos a que en un sistema donde la ética no juega ningún papel, todos los que entran en contacto con los intereses industriales y financieros parecen contagiarse de algún tipo de enfermedad, han contraído el virus de la corrupción.
Los remedios siempre tienen sabor a jarabe amargo, y hay que recelar de aquellos sabores distintos, ya que de ser el sabor dulce, posiblemente sea una gaseosa vieja sin burbujas, sin chispa. Por tanto, los remedios pasan por perseguir este tipo de conductas, aumentar las penas, perseguir los enriquecimientos de los individuos, congelar cuentas de forma automática por los tribunales. Esto sería una justa retribución al daño que hacen los individuos. ¿podremos exigir este tipo de responsabilidades? ¿será nuestra empatía mayor que nuestro sentido de lo justo?
Por otra parte, de seguir permitiendo este tipo de actividades la confianza se perderá de forma irreversible, lo que supone que una quiebra no solo de las instituciones afectadas por la corrupción, sino también de las organizaciones e instituciones que trabajan en esos sectores.
La formula de la transparencia, la presentación de cuentas, es una solución, pero también que estas funcionen de forma democrática. Nuevamente, nos encontramos con el pueblo, sobre todo con el individuo, ya que el pueblo está compuesto por individuos algunos con voz otros sin voz, pero siempre por propia elección el mantener o no un discurso. El individuo tiene que tener un papel más importante, se le debe garantizar su libertad de expresión.
Las ONG´s serán tan buenas o malas como las partes que las componen y esas partes son individuos, que muchas veces se esconden tras las cortinas del carisma personal y el egocentrismo. Nada mejor que una asamblea de miembros que apacigüen esos egos.
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